DIAGNOSTICO
La infección por VIH se diagnostica detectando anticuerpos para el virus en sangre. Cabe aclarar que las pruebas del VIH no son totalmente seguras después de la infección ya que el cuerpo se tarda algunas semanas para desarrollar estos anticuerpos (de 6 a 12 semanas).
A la persona se le pedirá una prueba en sangre llamada prueba ELISA (Enzyme-linked inmunsorbent assay). Esta prueba debe repetirse si es positiva. Si la prueba resulta positiva de nuevo, se realizará otra prueba llamada Western blot para confirmarla. La prueba de Western blot confirma la presencia de las proteínas VIH en la sangre. La prueba de Western blot es importante para evitar falsos positivos. La persona recibirá un diagnóstico de VIH solamente si las 3 pruebas son positivas.
Si a la persona se le diagnóstica SIDA, el médico también pedirá una prueba de carga viral en sangre. Esto mide la cantidad de virus en la sangre.
En general las personas que tienen cargas virales altas generalmente tienen un desenlace más pobre que aquellas personas con una carga viral más baja. Las cargas virales también se utilizan para decidir cuando iniciar o cambiar el tratamiento.
TRATAMIENTO
Actualmente existen guías para el tratamiento con medicamentos antiretrovirales en personas con VIH. El propósito de los medicamentos antiretrovirales es reducir la cantidad de virus en la sangre hasta tener niveles bajos o no detectables aunque esto no significa que el virus haya desaparecido. Esto generalmente se logra con la combinación de tres o más medicamentos.
Las guías del tratamiento enfatizan la importancia de calidad de vida. Por lo tanto, la meta del tratamiento de SIDA es encontrar el tratamiento más sencillo que tenga pocos efectos colaterales.
La respuesta al tratamiento se mide por niveles del VIH en sangre (carga viral). Estos niveles deben ser medidos al inicio del tratamiento y cada 3 a 4 meses.
Auto - CUIDADO
No existe una vacuna para prevenir la infección por VIH y no existe cura para el SIDA. Pero, es posible prevenir la infección. Esto significa leer sobre el SIDA y aprender a evitar comportamientos que son de alto riesgo para contraer el VIH.
Algunas medidas para prevenir el contagio con el VIH son:
- Aprender sobre el VIH y como se transmite.
- Utilizar jeringas limpias si se inyecta drogas intravenosas.
- Realizarse pruebas de detección.
Después de Ojeda, la labor de explotación y colonización del territorio peninsular fue proseguida por Juan de Ampíes en 1526. A fines del siglo XVII, la población aborigen había disminuido sensiblemente su tamaño. Buen número de Caquetíos había sido trasladado a la fuerza por islas de Curazao, Aruba y Bonaire (Ramos 1978). Avanzado el siglo XVIII, la prosperidad de la economía colonial dependía de la agricultura y la ganadería. Los hatos proliferaron en las tierras del interior y el régimen de posesiones concentró la propiedad territorial en manos de las familias que siendo descendientes de los españoles, tenían el mayor rango económico y social de la población. En la costa, los puertos y fondeadores eran muy numerosos, la pesca seguía siendo abundante y la producción eran destinada al consumo y al comercio local. Sobre el particular, Altolaguirre y Duvale (1954) refieren que entre 1767 y 1968 “tienen los habitantes de dicha Península, la pesquería de abundante pescado, y tortuga, el que salado le sirve para el propio sustento, y para comerciarlo con los vecinos de esta Ciudad, y labradores de los campos, a trueque e dinero, y frutos, comestibles”.
Esta situación se mantuvo más o menos estable hasta la guerra de la independencia (1810-1823) cuando la destrucción se adueñó del territorio. Los indígenas eran partidarios del régimen español (Arcaya 1974); no obstante la guerra generó en estas poblaciones una importante disminución demográfica: “los dos pueblos de indios que antes de la guerra pasan de ocho mis almas, después de ella no llegaban a un mil ochocientas. Las guerras, el hambre y la emigración había acabado con ellos”.
La Península, alrededor de 1830, era una tierra asolada. Los ejércitos habían consumido los rebaños y la agricultura, abandonada por falta de mano de obra, apenas producía para subsistir (Arcaya 1974). La pesca era para esa época una actividad económica secundaria, destinada al consumo y al comercio local. Los pescadores formaban pequeños núcleos en enramadas y rancherías diseminadas a lo largo de las costas.
Después de la guerra comenzó un lento proceso de reconstrucción económica basado en gran parte en una nueva ley de tenencia de la tierra, según las cual la propiedad comunitaria indígena quedaba disuelta (Gonzáles Batista 1984). Comenzaron a llegar contingentes de población atraídos por el comercio de las tierras, siendo éstas adquiridas por criollos que progresivamente fueron formando grupos de medianos y grandes propietarios: “los nuevos propietarios, el dinamismo que adquiere durante la primera mitad del siglo la compra-venta de derechos en las posesiones contribuyó a repoblar y renovar el vecindario peninsular”.
(Tomado de “Pescadores de Paraguaná”, de María Matilde Suárez y Eduardo Bermúdez Gómez).
(Continuará)
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario
No dejes de creer, que las palabras y la poesía si pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia esta intacta, somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y es oasis. Nos derriba, nos lastima.
Nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, vive.
La poderosa obra continúa, tú puedes aportar una estrofa. Escribe tu obra.
No dejes nunca de soñar, porque solo soñando puede ser libre el hombre…
Valora la belleza de las cosas simples.
Vive la vida sin mediocridad.
Disfruta del pánico que te provoca, tener la vida por delante.
Piensa que en ti esta el futuro.
Encárala sin miedo y con orgullo.
Aduéñate de tu mente.
Cultívalo con pensamientos y sentimientos positivos.
ANIMATE.
No permitas que te pase a ti la vida sin que tú la vivas.
Disfrútala sanamente