CONOCIENDO NUESTRO ESTADO FALCÓN
En esta época, (a comienzos del siglo XX), las destrezas de los tripulantes eran lo suficientemente precisas como para asegurar un cierto nivel de trabajo especializado. La repartición del pescado era igualitaria entre los miembros de la tripulación pero si el encargado era dueño de la embarcación le tocaba percibir como tripulante y dueño. Si el dueño de la embarcación no formaba parte de la tripulación acostumbraba distinguir los servicios del encargado dándole un regalo también en pescado. Los excedentes, una vez cubierto el consumo de la familia, eran comercializados localmente en los pueblos del interior o con las embarcaciones que tocaban de paso los puertos y fondeaderos. “Carirubana, Punta Cardón, Los Taques y Amuay, fueron grande surtidores de pescado de los mercados del centro del país. El pescado salado de Paraguaná era famoso... la producción... se despachaba hacia Puerto Cabello, el mejor comprador que tenía el carite y el lebranche de la península”.
Hubo un hecho demográfico ocurrido a mediados de la segunda década que tuvo repercusión en la pesca. Una sequía que afectó toda
redes, las fibras vegetales fueron sustituidas por hilo de pita y en las embarcaciones, a la fuerza de los remos se sumó el viento con el uso de velas.
(Tomado de “Pescadores de Paraguaná”, de María Matilde Suárez y Eduardo Bermúdez Gómez).