Va un señor a comer a un restaurant y pregunta:
- ¿Tiene pescado en el menú?.
- Sí, señor.
- ¿Y el pescado viene solo?
- No, el pescado lo traigo yo.
El jefe llama a la oficina desde su casa.
- Señorita, ¿ha llamado algún imbécil esta mañana?
- No, señor. Usted es el primero que llama.
- El pasado día 23 de Agosto se dio inicio a los trabajos de aducción de agua hacia nuestro sector Sabino. Con presencia del alcalde Alcides Goitía y de personalidades de Hidrofalcón y de la comunidad, se oficializó la excavación de la zanja por donde irá el tubo matriz. Para mediados del año 2007, según palabras del alcalde, ya tendremos agua en nuestras casas, sin necesidad de ser surtidos por camiones cisternas. Dios lo quiera.
- El pasado domingo 2 de septiembre se inauguró el Consultorio Popular de la comunidad José Leonardo Chirinos, contiguo a nuestro Centro Comunitario.
- El próximo 28 de septiembre celebramos el 3er. Aniversario de nuestro Centro Comunitario. Esperamos que Dios nos siga bendiciendo.
En la sierra falconiana hay un pueblecito llamado Pueblo Nuevo de la Sierra. En ese bello pueblo también viven dos niños llamados Carlitos y Juanito. Carlitos es un niño muy desaplicado, destruye todas las flores, ensucia las aguas, mata a los pájaros, destruye los nidos, maltrata a los animales. Mientras que Juanito es muy aplicado y obediente, ama la naturaleza, cuida los animales y los protege.
Un día se encontraron en el bosque. Juanito se dio cuenta de que Carlitos estaba destruyendo la radiante flora en el campo y después destruyó un nido.
En una de esas Juanito se dijo:
- Carlitos, tú no sabes el daño y el dolor que le dará a la madre de esos pichoncitos que destruiste el nido, y también a las flores que tan bellas estaban. ¿No te da lástima?
Desde ese día Carlitos descubrió que la naturaleza hay que cuidarla, protegerla y conservarla.
La naturaleza es nuestra fuente de vida y todos debemos cuidarla, protegerla y conservarla.
Milagros Reyes
5º grado
DERECHOS:
DERECHOS CIVILES:
Art. 43: Derecho a la vida.
Art. 44: Derecho a la libertad personal.
Art. 46: Derecho a que se respete la integridad física, psíquica, moral.
Art. 47: Derecho a la inviolabilidad del hogar.
Art. 48: Derecho al secreto e inviolabilidad de las comunicaciones privadas.
Art. 49: Derecho al debido proceso judicial y administrativo.
Art. 50: Derecho a transitar libremente por el territorio nacional.
Art. 51: Derecho a solicitar o dirigir peticiones ante cualquier autoridad.
Art. 52: Derecho a asociarse con fines lícitos.
Art. 53: Derecho a reunirse, pública o privadamente.
Art. 55: Derecho a la protección por parte del Estado.
Art. 56: Derecho a un nombre propio.
Art. 57: Derecho a expresar libremente sus pensamientos e ideas.
Art. 58: Derecho a la información oportuna, veraz e imparcial.
Art. 59: Derecho a la libertad de religión.
Art. 60: Derecho a la protección de su honor, vida privada, propia imagen.
Art. 61: Derecho a la libertad de conciencia.
LOS LOCOS DE LA VELA:
Los locos en acción:
El primer día sale la conocida “mojiganga”, que es una persona vestida horripilantemente y montada en un burro para burlarse de todos espantando a la gente con un bejuco, como antesala a la gala de los “locos”. El segundo día, desde muy temprano se presentan ante las autoridades civiles que formarán parte del jurado para darse a conocer formalmente.
Luego, el desfile oficial ante el público asistente –turistas, visitantes y locales- es en la Plaza Antillano. Personas residenciadas en Curazao vienen exclusivamente para asistir a la comparsa.
Durante la contienda, los participantes están muy pendientes de cuál de los otros grupos podría ser su competencia; nadie sabe quién, y no es sino hasta el momento de la premiación cuando revelan sus identidades.
El ímpetu, la constancia y la resistencia se notan con el transcurrir del desfile: el trabajo de llevar encima hasta 60 kilos, durante 12 horas que dura el recorrido por el pueblo, no es fácil. Los protagonistas aguantan, gracias al bullicio de la música, la alegría de la multitud y el típico tambor veleño, que también entra en acción para darle vida a esta trayectoria: “sin tambor no hay locos y sin locos no hay tambor”, comenta el portavoz de esta organización, Críspulo Chávez. Al final, se gratifican los disfraces que tengan más creatividad y mayor aceptación dentro del público asistente; se reparten hasta 30 millones de bolívares en premios.
Las locuras de estos artistas populares son conocidas en toda Venezuela y hay logrado impresionar hasta fuera de nuestras frontera, tal como ocurrió en Bélgica.
Este año se cristalizó un anhelo de los organizadores de la fiesta: tener un museo para conservar trajes. Mientras terminan de restaurar “el manicomio”, los vestidos se guardan en La Vela, y aunque sean grandísimos y ocupen buena parte de las pequeñas casas, los conservan como el tesoro más preciado. Por esos, la familia Cordero prestó un espacio para exhibir la gama de vestuarios, mientras se termina con la restauración de su nueva galería. La sed la repara un gran “loco” con sus propias manos.
Algo que resume un sentimiento que cada año los motiva a mantener viva esta tradición es la expresión emitida por el vicepresidente de la agrupación, Pedro Castellano: “Somos locos, de corazón”.
(Tomado de la Edición Aniversaria del periódico Nuevo Día, 28 de Octubre del 2005, escrito por Jhan Franco Ochoa).
El pasado 2 de septiembre fue inaugurado el Consultorio Popular de nuestra comunidad. Con presencia del gobernador del estado Lic. Jesús Montilla y personalidades de PDVSA , de la Alcaldía y del sector, se oficializó la entrega de dicho módulo de salud a la comunidad.
Desde el mes de agosto ya están con nosotros un matrimonio de médicos de la hermano país de Cuba que ya comenzaron su labor.
Este es un logro más que hemos conseguido porque sabemos que si nos unimos es más fácil lograrlos. A partir de ahora tenemos un Cetro de Salud que nos pertenece a los vecinos y que debemos cuidar.