Entran 2 estudiantes a la sala de clase y la profesora le dice a uno de ellos:
-Alumno, ¿por qué llega tarde?
-Es que estaba soñando que viajaba por todas partes, conocí tantos países, y me desperté un poco tarde.
-Y usted, alumno? dirigiéndose al otro.
-¡Yo fui al aeropuerto a recibirlo!
· En el sector Sabino, cercano al ambulatorio se está construyendo una aldea universitaria. Ya ha comenzado la colocación de la cerca perimetral.
· Finalmente fue inaugurado el Ambulatorio del Sector Universitario. A dicho acto asistió el gobernador del estado, Lic. Jesús Montilla, el alcalde del municipio, Alcides Gotilla, así como gran número de habitantes del sector. Dicho ambulatorio atenderá por este año 12 horas al día.
La casa de Aguaque se conserva gracias a Don Víctor Valles, quien antepone su devoción por Paraguaná a los intereses personales. ¿Cuáles son las intenciones y aspiraciones del señor Valles respecto a esta histórica casa? Preguntamos y el señor Valles no responde de inmediato. Aprieta los labios y se pasa la mano por los cabellos grises. Estamos sentados frente a frente, en sillas de cuero. El lugar es Caja de Agua. Muy cerca se presiente la Refinería de Azuay. Sopla la brisa fresca. Es de noche. Sentimos que el señor Valles nos mira inquisidoramente, profundamente, con la fijeza de sus ojos azules acostumbrados a las imágenes de Paraguaná, como su piel rubicunda acostumbrada a la resolana. Frisa en los 60 años. Nació en el Román, Municipio Jadacaquiva. Enjuto, parece hombre de pocos amigos, pero uno se engaña. Comerciante de profesión, conserva vivas las imágenes de juventud: los bailecitos en el Román, los gallos, pero también el trabajo, el viajar a la isla de Araba, en burro a Coro, la sempiterna sed peninsular, los tiempos cuando el salario de un trabajados era tanto cono un bolívar… de aquellos tiempos. Con las manos en las piernas responde amigablemente:
- Que se conserve como lo que es y vale: la casa donde nació la heroína Josefga Camejo.
Víctor Valles no tiene los medios para que esta casa se mantenga en las debidas condiciones, ni para emprender un programa de restauración del inmueble. Confiesa que ha recibido innumerables ofertas de particulares interesados en adquirir la casa par su solaz. Pero, él la quiere ver convertida en monumento consagrado a la nacionalidad.
Valles ha iniciado de manera incipiente y empírica lo que sería a la postre un museo: guarda un hermoso retrato de la heroína, de gran formato, pintado por Jesús Manaure. Igualmente otra pintura que representa al General José del Rosario González, quien en su juventud fuera trabajador del hato de Aguaque. Lo pintó Leopoldo Molina.
Muchos ofrecimientos ha oído el dueño de esta casa: ideas de restauracón, de ornato y otros proyectos. Poco o casi nada se ha materializado. Ojala la casa no se derrumbe sobre sus propias bases, sino que se levante sobre su real significado: representa un ideal de libertad.
Este lugar de Aguaque se está convirtiendo, lentamente en punto de convergencia. Entre sus paredes de bahareque se han realizado algunas veladas culturales, promovidas por el mismo Valles o por amigos suyos y de sus sueños. Es así como cada 3 de mayo, en conmemoración de la gesta de Josefa Camejo, se vienen celebrando aquí, donde pervive la memoria de la heroína, sesiones solemnes.
Yo arreglo la casa a mis costo –dice el señor Valles- y la cedo en esa oportunidad al Concejo Municipal del Distrito Falcón. También se han bautizado libros y el Dr. Caldera la visitó el 2 de mayo de 1971, cuando regresaba del primer viaje que un Presidente de Venezuela hacia a Los Monjes.
Uno de los más consecuentes amigos de esta casa es el mencionado Juan C. Esteves a quien el fallecido Alí Brett Martínez pondera como “buen conocedor de lo paraguanero”. Esteves, dirigiéndose a una “risueña y luminosa parvada de escolares”, con magistrales, encendidas, e inspiradas palabras, demostrativas de su fervor por el rescate de este monumento, les decía:
“… Alguien dijo que la primera lección de historia se aprende en el paisaje. Y ciertamente, una palpitante lección estamos recibiendo hoy con la visita a este histórico sitio de “Aguaque”. Este agrete paisaje, con la fiereza de sus espinas y con las brasa de sus arenales nos habla elocuentemente de la reciedumbre de aquellos bravos paraguaneros que en torno de Josefa Camejo hicieron tanto derroche de coraje en la hora genésica de nuestra nacionalidad…”
(Tomado de la revista Nosotros, octubre 1981, escrito por Néstor Rangel T.)
DEBERES:
Art. 130: Deber de honrar y defender la Patria, los símbolos y valores culturales, resguardar y proteger la soberanía, la nacionalidad, la integridad, la autodeterminación y los intereses de la Nación.
Art. 131: Deber de cumplir y acatar esta constitución y las leyes.
Art. 132: Deber de cumplir las responsabilidades sociales (...) promoviendo y defendiendo los derechos humanos.
Art. 133: Deber de colaborar con los gastos públicos mediante el pago de impuestos...
Art. 134: Deber de prestar el servicio militar.
ALÍ PRIMERA:
Maestro de geografía solidaria
A los cuarenta años Ildemaro se interesó por Vietnam y por las luchas de los afrodescendientes en Estados Unidos. Siendo obrero petrolero, había carecido de oportunidades para estudiar la geopolítica mundial o la sociología de la gran nación del norte. Entonces quiso leer el libro Raíces de Alex Halley y saber de No Chi Minh. Todo por un cartucho que su compañera adquirió en el centro de Maracaibo, en uno de sus viajes a comprar telas e hilos. La carátula del enorme casete era anaranjada y negra, con la silueta de un torso que soportaba una guitarra y el rostro de un hombre de afro y bigotes espesos que cantaba. Era Alí Primera.
Ildemaro, como millones de venezolanos humildes, conoció la geografía universal a través del canto de esta falconiano que escrutó en las luchas de los pueblos la exquisita mina de la solidaridad, palabra más cristiana que cualquier oración religiosa, la predilecta de Jesús, ese sentimiento que nos mueve a actuar a favor de los demás porque no somos felices ante su necesidad. Alí fue maestro de la solidaridad, militante a morir de una sensibilidad social que no se conforma con lamentarse, sino que compromete sus energías con la transformación social, arrancando de raíz las causas de la injusticia. Por eso se declaró comunista desde temprana edad.
El chile de Allende y Víctor Jara (Canción para los valientes); la Nicaragua sandinista (Agua clara Nicaragua), el Salvador de Arnulfo Romero (Sombrero azul), Uruguay (Canto oriental), Bolivia (El cantor de Bolivia), Cuba (Cuba es un paraíso), Colombia (La guerra del petróleo), Brasil (América Latina obrera), Haití (La noche del jabalí), Puerto Rico (Borincana)… todas las naciones hermanas fueron temas de sus canciones y destinos de su amor infinito y su atención. Alí no tuvo límites en su entrega y desprendimiento.
Como el cisne de Rubén Darío, atravesó el pantano de la fama y salió límpido, inmaculado de toda vanidad o avaricia. En la farándula le tendían emboscadas multimillonarias y Alí las conjuraba llenándose de pueblo. Su mayor adicción era la de estar entre los humildes, su alfa y omega. Su secreto. Por eso cultivó como nadie la verticalidad de principios y la perseverancia, enseñándonos que quien abraza la causa del pueblo lo hace de una vez y para siempre.
(Continuará)
(Tomado de la Edición Aniversaria del periódico Nuevo Día, 28 de octubre del 2005, escrito por Ydefonso Finol).
Ya llegó el mes de febrero. Este mes pasado nos ha sorprendido con la noticia de que en nuestro sector se va a construir una aldea universitaria. Según sabemos, las aldeas universitarias que se impulsan desde el Ministerio de Educación Superior, son edificaciones que pueden tener unos pocos salones hasta grandes estructuras. Suponemos que la que se está comenzando a levantar no será de las más grandes, pero, al menos responderá a las necesidades de todos aquellos jóvenes y menos jóvenes que están terminando la Misión Ribas (Bachillerato), y que reciben sus clases en horas de la tarde-noche en la Escuela Bolivariana Andrés Bello.
Por otro lado felicitamos la terminación ya del Ambulatorio del sector universitario. Después de largos años, de luchas y de reclamos por los servicios que se brindaban en el viejo trailer, ya podemos contar con una edificación acorde con nuestra condición humana.
Dios permita que demos buen uso y cuido a estas dos nuevas obras de nuestra comunidad.